La imprenta y las "Cantidades mínimas" ...
Domingo, 15 de Abril del 2007

La imprenta y las "Cantidades mínimas" ...

Existe un mito en torno de la cantidad de impresos que un cliente necesita y la cantidad que la imprenta está dispuesta a producir. Una vez escuché: “Si cuantas más unidades encargo más económico sale, pues entonces hágame tanta cantidad hasta que no me salga nada”.

Gracioso pero real. Y nace del sentido común de un simple cliente, como tantos otros.


¿Cómo es el tema de las cantidades de ejemplares y las imprentas? La respuesta es que no hay misterio en este asunto sino una gran cuota de desinformación.

Es cierto, usted puede bajar el costo por unidad impresa cuantos más ejemplares ordene ya que el costo de preparación existe e impactará dramáticamente a menor cantidad de ejemplares y viceversa. Ejemplo práctico: Si preparar una impresora para producir tarjetas personales tiene un costo de $ 100.-, un tiraje de mil tarjetas logrará un costo por ejemplar de $ 0,10.-

Pero si el costo fuera divisible en cien tarjetas, cada una de éstas costará $ 1.-


Es importante saber que cada imprenta tiene su perfil técnico, tamaño y especialidad. Por lo que no todas son idóneas para cierto tipo de trabajo. Es decir: Si uno se dirige a un gran establecimiento gráfico y solicita mil volantes para la promoción de su comercio mientras este sitio tiene en máquina unas doscientas mil revistas a todo color para una cadena de supermercados, ¿qué le dirá el vendedor? ...

 

Siempre hay tres respuestas para este caso:

1) “Disculpe, en efecto somos una imprenta pero no realizamos ese tipo de trabajo”.

2) “De acuerdo, pero la cantidad mínima de volantes es de doscientos mil”.

3) “De acuerdo, el costo de cada volante es de mil pesos”.

 

La primera respuesta es la que a mi juicio resulta correcta. Uno desde el lado del productor, puede incluso agregar una breve explicación del por qué “no realizamos este tipo de trabajo”, más podemos conectar al cliente con alguien que esté en condiciones de hacerlo. Perdemos unos pocos minutos pero hacemos tres acciones de bien:

1) Hacemos infinitamente más sencillo el proceso de compra de alguien más.

2) Informamos. Pasamos conocimiento de nuestra actividad a potenciales consumidores.

3) Damos trabajo a alguien más cuando sugerimos un colega especialista en determinado trabajo.


Entre tanto, es necesario romper con este viejo mito de cantidades y palabras como “películas”, “originales”, “clisés”, o cualquier otro término que mencionamos y que jamás deberían haber salido de los talleres gráficos.


Es vital saber que las tecnologías gráficas están en constante desarrollo impulsadas por las nuevas necesidades. Entre otras, la posibilidad de brindarle cien tarjetas a quien necesita sólo cien, y no diez mil. Ello en 24 horas y sin necesidad de grandes inversiones en matricería.


Hoy día la imprenta está a la calle, es un mostrador con personas capacitadas para atender y asesorar a simples consumidores sin necesidad de que éstos deban ser expertos en la materia.


Afortunadamente.